Todo aquel que trabaje en seguridad informática lo ha vivido: tenemos períodos en los que la cabeza parece que nos va a explotar, hay miles de cosas para resolver y no sabemos por dónde empezar. Las amenazas avanzan y el negocio de nuestra organización también, introduciendo constantemente riesgos que nos quitan el sueño.

La pregunta es: ¿cómo hacemos para cumplir con nuestro rol de la mejor forma posible, dando lo máximo, y al mismo tiempo cuidar nuestra salud y nuestros vínculos (familia, amigos, etc.)?

Mi respuesta es simple, pero no fácil: con una buena organización personal. Descubrí que, si tengo una metodología y un sistema, puedo priorizar lo que es realmente importante para mí.

¿Y cómo es esa metodología? Eso es lo que vamos a ir descubriendo en las próximas entradas y en el podcast. Pero puedo adelantarte algunas piezas clave que me ayudaron.

Comenzar con un fin en mente

El famoso autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey, habla de la importancia de tener un norte. Es una idea que escuchamos en todos lados, pero él le da una vuelta distinta.

Covey propone un ejercicio muy potente: “El funeral”. Imaginar que es nuestro propio funeral y preguntarnos:

  • ¿Quiénes quisiéramos que estén ahí?
  • ¿Qué nos gustaría que digan de nosotros al despedirse?
  • ¿Qué queremos dejarle al mundo?

Todas esas preguntas nos ayudan a ir moldeando nuestro objetivo y a definir qué es realmente importante, más allá de los incidentes del día a día.

Definir roles

Otro gran truco para mejorar en distintos aspectos es la definición de roles. ¿De qué se trata esto? De pensar en las diferentes áreas de nuestra vida para no perderlas de vista, mejorarlas y ponernos metas concretas para cada una.

Si prestamos atención solo a nuestro rol como profesionales, vamos a terminar descuidando nuestro rol como pareja, padre, hijo o amigo. Tener los roles definidos nos ayuda a recordar todo lo que nos importa.

Planificación anual, trimestral, semanal y diaria

No alcanza con tener objetivos: hace falta un puente entre lo que soñamos y lo que hacemos cada día. Ahí entra la planificación:

  • Anual: las grandes direcciones.
  • Trimestral: proyectos concretos.
  • Semanal: qué es prioritario esta semana.
  • Diaria: en qué me voy a enfocar hoy.

Esto nos ayuda a mantener el foco en nuestros objetivos y a priorizar tareas, incluso cuando todo parece urgente.

Diseñar una metodología y un sistema

No se trata solo de “organizarnos un poco más”, sino de construir una forma de trabajar que podamos sostener. Armar sistemas nos permite ahorrar tiempo, reducir fricción y no depender solo de la fuerza de voluntad.

Estudiar y aprender

En seguridad, si no estudiamos, nos quedamos atrás. Pero estudiar no es solo hacer cursos técnicos: también es reflexionar, leer sobre hábitos, productividad, comunicación y liderazgo.

Y por último, pero no menos importante: los hábitos

Múltiples autores han hablado de las ventajas de formar hábitos para alcanzar nuestras metas. Todo lo que mencioné arriba se vuelve sostenible cuando lo llevamos al terreno de los hábitos diarios.

En próximas entradas, y en episodios del podcast, vamos a ir viendo estos temas (y muchos más) en profundidad, para convertirnos en Hackers con Buenos Hábitos.

Un abrazo y Happy Habits Hacking.